A lo largo de esta entrada, hablaremos sobre la formación que los profesionales de la información. Primero, comenzaremos hablando un poco de la historia de la enseñanza de la información a lo largo de la historia en nuestro país. Todo se origina cuando en 1856 se crean las escuelas de Diplomática para formar a profesionales que se encargarían de gestionar la documentación. Años después, se crea el Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios. La Escuela Diplomática desaparece en 1900 y sus estudios se integran en otras facultades. No es hasta 1964, cuando se crea la Escuela de Documentalistas, la cual dependía de la Biblioteca Nacional y se encargaría de formar a los proximos profesionales. En 1987 desaparece, y es sustituida por la Escuelas Universitarias de Biblioteconomía y Documentación. En 1994 se crea la Licenciatura en Documentación, la cual sería una “pasarela” para acceder desee otras titulaciones
Tenemos que tener en cuenta, que cuando hablamos de la enseñanza documentalista, tenemos que tener en cuenta la gran multitud de enfoques que esta debe tener, ya que es una rama que abarca partes de otras ramas científicas. La documentación esta ligada a la informática, la comunicación, sociología economía etc., por tanto, la enseñanza de un buen profesional documentalista debe de tener en cuenta estas relaciones, es decir, debe de tener una formación multidisciplinar.
Tal vez, en nuestra opinión, al igual que ocurre en algunos países anglosajones, sería necesario hacer unos controles para garantizar que el titulado en las ciencias de la información tuviese la capacitación y calidad adecuadas para ejercer dicha profesión, debido a la gran importancia que este tiene, no limitarse solamente a tener un titulo que acredite, si no demostrar que realmente se está capacitado. En la actualidad, en nuestro país, se están adaptando los estudios a las normativas europeas, pero es difícil saber si estas adaptaciones se están haciendo correctamente y por tanto, si los próximos profesionales que salgan de la universidad van a tener la capacitación necesaria para desempeñar dicha profesión. Por eso, volvemos a recalcar la necesidad de aplicar esos controles anglosajones para verificar que estos profesionales estén correctamente preparados y ver si el sistema de enseñanza universitaria tendría o no que sufrir algún tipo de cambio.